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"¿Cuántos cambios puedo pedir?" es una pregunta que casi nunca se hace en la reunión inicial y que después explica la mitad de los conflictos entre cliente y agencia. Sin un número acordado, el cliente asume que puede pedir todos los que necesite y la agencia asume que serán dos o tres. A la quinta ronda, alguien se siente pasado a llevar.

Cuántas rondas son razonables

Lo habitual en un proceso ordenado de diseño de sitios web son dos o tres rondas sobre la propuesta visual, y suelen bastar cuando hubo un brief decente. La estructura típica funciona así:

  • Primera propuesta. Se presentan las pantallas clave: portada, una página interior y el formulario. No se diseñan todas las secciones, porque las demás heredan el mismo sistema visual y diseñarlas antes de aprobar la dirección es trabajo que se puede perder.
  • Primera ronda de correcciones. Es la ronda grande. Aquí se discute la dirección: si el estilo comunica lo correcto, si la información está en el orden adecuado, si el mensaje principal se entiende sin bajar la página.
  • Segunda ronda. Ajustes finos: tamaños, espacios, un texto que se cambia, una foto que se reemplaza. No debería reabrirse la dirección general.
  • Tercera ronda, si está incluida. Detalles finales antes de pasar a maquetado.

Más de tres rondas casi siempre indica que el brief no cubrió algo importante o que hay demasiadas personas decidiendo. No es un problema de cantidad de correcciones: es un problema de proceso.

Qué cuenta como cambio menor y qué no

Esta distinción debería estar escrita en la propuesta, porque es donde nacen los malentendidos. Una separación que funciona:

  • Cambio menor: ajustar un color dentro de la paleta acordada, cambiar una fotografía por otra, corregir o reemplazar un texto, mover un bloque de lugar dentro de la misma página, cambiar el tamaño de un título.
  • Cambio mayor: modificar la estructura de secciones, cambiar el orden de la navegación, reemplazar la paleta corporativa, cambiar el objetivo principal de la página.
  • Rediseño: descartar la propuesta y partir con una dirección visual distinta. Esto no es una ronda de correcciones, es empezar de nuevo, y es legítimo que tenga costo.

La confusión típica es que el cliente pide algo que en su cabeza es menor —"muevan el formulario a la portada"— y que en la práctica obliga a reorganizar la página completa. Que la propuesta liste ejemplos concretos de cada categoría evita esa discusión.

Cómo aprovechar bien cada ronda

Las rondas se gastan mal por razones evitables. Estas son las que más rinden:

  • Junta todos los comentarios antes de enviarlos. Mandar tres correos sueltos en dos días consume tres rondas informales. Un solo documento con todo consume una.
  • Nombra a una sola persona que aprueba. Puede consultar a quien quiera internamente, pero la respuesta a la agencia sale de una sola voz. Comentarios contradictorios de tres personas obligan al diseñador a elegir, y va a elegir mal.
  • Explica el problema, no la solución. "No se entiende qué vendemos al entrar" le da al diseñador algo con qué trabajar. "Pongan el logo más grande" le da una instrucción que quizá no resuelve el problema real.
  • Numera los comentarios. Así se puede responder uno por uno y verificar que ninguno quedó fuera.
  • Distingue lo que es opinión de lo que es requisito. "Prefiero el azul más oscuro" y "el teléfono tiene que verse sin bajar la página" no pesan igual.

Qué pasa cuando se acaban las rondas incluidas

No debería pasar nada dramático. Lo sano es que la propuesta diga desde el principio cuánto vale una ronda adicional, con un valor por hora o un monto fijo. Así, si necesitas una cuarta, es una decisión comercial tranquila y no una negociación incómoda a mitad de proyecto.

Lo que sí conviene revisar, si llegas a la cuarta ronda, es por qué. Si es porque apareció una restricción que nadie mencionó —la casa matriz exige otro formato, el gerente quería algo distinto y recién lo vio— vale la pena corregir el proceso antes de seguir gastando rondas. A veces la conversación más útil no es sobre el diseño sino sobre quién decide.

Un ejemplo de comentarios que sirven y que no sirven

La diferencia entre una ronda que avanza y una que se pierde suele estar en cómo están escritos los comentarios. Comparemos dos versiones del mismo conjunto de observaciones sobre una portada.

Versión que no sirve: "No me convence. El logo se ve chico. Falta color. Mi socio dice que se parece a la competencia. Quizás probar otra tipografía."

Versión que sirve: "1) Al entrar no queda claro que atendemos solo empresas y no particulares, y eso nos genera consultas equivocadas. 2) El teléfono queda bajo la primera pantalla en mi notebook; los clientes que ya nos conocen entran solo a buscarlo. 3) Las fotos muestran oficinas y nuestro servicio es en terreno; ¿podemos usar las nuestras? 4) El azul está más claro que el del manual de marca, que es el de la casa matriz y no podemos cambiar."

La segunda versión entrega cuatro problemas concretos, cada uno con su razón, y el diseñador puede resolver los cuatro sin adivinar. La primera obliga a interpretar y probablemente gaste dos rondas en lugar de una.

Las rondas de diseño no son las de maquetado

Una distinción que conviene tener clara: las rondas acordadas suelen aplicar a la propuesta visual, antes de programar. Una vez que el diseño se aprueba y se convierte en un sitio funcionando, los cambios cuestan bastante más, porque implican modificar código y volver a probar en todos los dispositivos.

Por eso vale la pena mirar la propuesta de diseño con calma aunque tengas prisa: un cambio que en esa etapa toma veinte minutos, después de maquetar puede tomar medio día. Y por eso también la corrección de errores durante la marcha blanca —un texto mal escrito, un enlace que no funciona— no debería contarse como ronda: eso es corregir defectos, no cambiar de opinión.

¿Puedo pedir dos propuestas distintas para elegir?

Se puede, pero normalmente tiene costo, porque es diseñar dos veces. Una alternativa más eficiente es entregar buenas referencias en el brief para acertar a la dirección desde la primera propuesta.

¿Qué hago si el diseño no me gusta y no sé explicar por qué?

Es más común de lo que parece. Sirve compararlo con las referencias que entregaste al principio: cuál de esas cosas que te gustaban no está presente. También sirve mirarlo al día siguiente, sin apuro.

¿Las correcciones de textos cuentan como ronda?

Depende de cuándo. Corregir una falta de ortografía o cambiar una frase durante la revisión normal no debería contar. Reescribir el contenido completo de tres secciones sí, porque cambia el largo de los bloques y obliga a reajustar el diseño.


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Claudio IA ● Vendedor virtual · En línea

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