Después de bastantes proyectos, los problemas que terminan mal se parecen entre sí. Casi ninguno es un error de programación: son decisiones que se tomaron antes de escribir la primera línea de código, muchas veces por apuro o por no querer parecer desconfiado. Estos son los que se repiten.
Elegir por precio sin comparar alcance
Es el error madre, del que se derivan varios otros. Llegan tres cotizaciones con cifras muy distintas y se elige la más baja sin verificar que las tres estén cotizando lo mismo. Una incluye redacción de textos y panel de administración; otra entrega una plantilla con el logo cambiado y el hosting a nombre del proveedor.
La corrección es simple: antes de mirar los montos, arma una tabla con una fila por concepto —secciones, diseño a medida o plantilla, quién redacta, versión móvil, panel, marcha blanca, propiedad del código, costo del año dos— y llénala para las tres. Las casillas vacías explican la diferencia de precio mejor que cualquier conversación.
No definir el alcance por escrito
"Sitio web corporativo" puede significar cinco páginas estáticas o un sistema con panel y reglas de negocio. Si el alcance no está escrito con detalle de secciones y funcionalidades, cualquier discusión posterior es palabra contra palabra, y normalmente pierde quien tiene menos correos guardados.
Pide que la propuesta liste las secciones una por una y diga qué hace cada funcionalidad. Y guarda un correo por cada acuerdo que se tome por teléfono.
No preguntar a nombre de quién queda el dominio
Es el error más barato de evitar y el más caro de corregir. Muchos proveedores registran el dominio con sus propios datos porque es más rápido, sin ninguna mala intención. El problema aparece años después, cuando quieres cambiar de proveedor o el anterior deja de responder, y descubres que tu dirección de siempre no está a tu nombre.
Verifica antes de firmar que el dominio quede a nombre de tu empresa y que el correo de contacto sea una casilla que tú controles, no la de un ex empleado ni la de la agencia.
Empezar sin tener el contenido
La primera causa de atraso, por lejos. Se firma con la idea de que "los textos los vemos en el camino", el equipo diseña y maqueta, y el proyecto queda semanas esperando la reseña de "Nosotros" o las fotos del equipo. Un sitio de tres semanas termina tomando tres meses y nadie tuvo la culpa exactamente.
Si no tienes el contenido, dilo al principio: o lo redacta la agencia con un costo acordado, o se fija una fecha tope con consecuencia conocida sobre la entrega.
Que aprueben cinco personas
Cuando el diseño lo tienen que visar el gerente, el jefe de marketing, el dueño y un familiar con buen gusto, cada ronda de una semana se convierte en tres, y los comentarios se contradicen entre sí. El diseñador termina eligiendo por ustedes.
Nombra a una sola persona que aprueba. Puede consultar internamente a quien quiera, pero la respuesta al proveedor sale de una sola voz y en un solo documento.
Creer promesas de posicionamiento
Nadie puede garantizar el primer lugar en Google, porque nadie controla el algoritmo ni a la competencia. Un proveedor serio te ofrece una base técnica correcta —estructura, velocidad, títulos, sitio rastreable— y un trabajo de contenido sostenido en el tiempo. Quien te promete primeras posiciones dentro del plazo de desarrollo está vendiendo algo que no puede cumplir.
Dejar fuera el después
Se negocia con detalle el desarrollo y no se conversa qué pasa el día 31. ¿Quién corrige si un formulario deja de enviar? ¿Cuánto cuesta agregar una sección el próximo año? ¿Hay respaldos y con qué frecuencia? ¿Quién actualiza el sistema cuando salga una versión de seguridad?
Un sitio no es una compra que termina con la entrega. Pregunta el costo de la mantención antes de firmar, aunque decidas no contratarla: al menos sabrás con qué te vas a encontrar.
No pedir el traspaso al terminar
El proyecto se entrega, todo funciona, nadie pide nada más. Dos años después hay que migrar y no existe copia del código, ni de la base de datos, ni los accesos al hosting. La entrega debería incluir los accesos de administrador, los del hosting y el dominio a nombre de tu empresa, una copia del código y de la base de datos, el listado de licencias de terceros con su renovación, y una capacitación grabada para quien edite el contenido.
Dos errores menos comentados pero igual de caros
Copiar el sitio de la competencia. Llegar a la reunión con un enlace y decir "quiero uno así" parece práctico y ahorra explicaciones, pero traslada a tu negocio decisiones que se tomaron para otro. Si la competencia vende a consumidor final y tú a empresas, su estructura te va a jugar en contra. Peor aún si copias a alguien que tampoco lo pensó: heredas sus errores con la confianza de que alguien ya los validó. Usa referencias para explicar qué te gusta y por qué, no como plano a replicar.
Postergar la medición. El sitio se publica sin analítica instalada, sin registro de los formularios enviados y sin nada que permita saber si funciona. Seis meses después la pregunta "¿nos está sirviendo?" no tiene respuesta, y la decisión de invertir más o menos se toma por intuición. Instalar la medición desde el primer día no cuesta prácticamente nada y es la única forma de que las decisiones siguientes se apoyen en algo.
Cómo evitar casi todos de una vez
Hay una sola conversación que previene la mayoría: la reunión de cierre de alcance, antes de firmar, donde se revisa punto por punto qué incluye, qué no, quién entrega qué y en qué fecha, a nombre de quién queda todo y qué pasa después de la entrega. Toma una hora y ningún proveedor serio debería incomodarse. En cualquier desarrollo de sitios web bien llevado, esa hora es la que más rinde de todo el proyecto.
¿Es mejor contratar una agencia o un freelance?
Un freelance suele ser más económico y ágil para sitios simples. Una agencia aporta continuidad: si una persona se enferma o cambia de trabajo, el proyecto sigue. Para un sitio con soporte a largo plazo, esa continuidad justifica la diferencia.
¿Cuánto anticipo es razonable?
Entre 40% y 50% al inicio y el saldo contra entrega es lo habitual en Chile. Proyectos largos se dividen en tres pagos por etapa. Pagar el 100% por adelantado no es práctica normal.
¿Qué hago si el proyecto ya se está atrasando?
Pide por escrito una nueva carta de fechas con la causa del atraso. Si la causa es tuya —contenido que no llegó, aprobaciones lentas— resuélvela primero. Si no lo es, tener el atraso documentado es lo que te va a servir después.
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