img facebook

Pides tres cotizaciones para el mismo proyecto y te llegan cifras que van de $150.000 a $2.000.000. No es que unos sean caros y otros baratos: es que cada uno está cotizando algo diferente y ninguno lo dice con claridad. Antes de comparar montos, hay que saber qué debería estar adentro de un precio y qué legítimamente va aparte.

Lo que sí debe estar incluido

Una propuesta de diseño de páginas web completa, que en Chile parte desde $250.000 para un sitio informativo, debería cubrir sin costo adicional:

  • El diseño de las pantallas clave. Home, una página interior tipo y el formulario de contacto. El resto de las secciones hereda ese mismo sistema visual, así que no se diseñan una por una.
  • La versión móvil. No es un extra ni una fase dos. En Chile más del 70% de las visitas llegan desde el celular, así que un sitio que no funciona bien en pantalla chica simplemente no está terminado.
  • El maquetado y la programación. Convertir el diseño en un sitio real, que cargue rápido y funcione en los navegadores que usa tu público.
  • Formulario de contacto funcionando. Que envíe el correo, que llegue a la bandeja correcta y no a spam, y que confirme al visitante que su mensaje se envió.
  • Estructura técnica para buscadores. Títulos y descripciones por página, direcciones legibles, mapa del sitio y certificado SSL. No es posicionamiento, es la base sin la cual el posicionamiento no puede empezar.
  • Panel para editar contenido. Para cambiar un texto o subir una imagen no deberías depender de la agencia.
  • La publicación. Dejar el sitio en línea, con el dominio apuntando y los correos funcionando.

Lo que se cobra aparte con toda razón

Que algo no esté incluido no significa que te estén viendo la cara. Estas cosas tienen un costo real y variable:

  • Dominio y hosting. Son servicios anuales de terceros. Un dominio .cl ronda los $10.000 al año y un hosting adecuado para una pyme parte cerca de $80.000 anuales. Cuidado con quien los incluye "gratis el primer año" sin decirte a nombre de quién quedan registrados.
  • Redacción de textos. Escribir el contenido de ocho secciones es trabajo profesional. Muchas agencias asumen que lo entregas tú; si no es así, acuérdalo por escrito y con precio.
  • Fotografía. Fotos propias de tu local, tu equipo o tus productos marcan una diferencia enorme frente a imágenes de banco, y tienen un costo aparte.
  • Funcionalidad a medida. Un cotizador, un sistema de reservas, un área privada para clientes o una integración con tu sistema de facturación no caben en el precio de un sitio informativo.
  • Pasarelas de pago. Integrar Webpay o Khipu tiene un costo de implementación, y además cada transacción paga comisión al proveedor del servicio.
  • Mantención mensual. Actualizaciones, respaldos y soporte. Es opcional, pero conviene saber cuánto cuesta antes de firmar y no seis meses después.

Las tres preguntas que revelan el precio real

Cuando compares propuestas, estas preguntas ordenan la conversación mejor que cualquier planilla:

  • ¿Cuántas secciones incluye y qué pasa si necesito una más? Que te digan el valor por sección adicional desde ya.
  • ¿El diseño es a medida o sobre una plantilla comprada? Ambas opciones son válidas y la diferencia de precio es legítima. Lo que no es legítimo es cobrar diseño a medida y entregar una plantilla con el logo cambiado.
  • ¿Cuánto cuesta el año dos? Un sitio tiene costos recurrentes. Si la propuesta no los menciona, no es que no existan: es que aparecerán después.

Por qué la cotización más barata suele salir más cara

El patrón se repite. Contratas por $150.000, recibes una plantilla con tus textos y todo parece bien. A los seis meses quieres agregar una sección y no se puede sin rehacer el sitio. O necesitas cambiar de proveedor y descubres que el sitio vive en una cuenta que no controlas. O el diseño es idéntico al de otro negocio de tu rubro.

El costo de rehacer un sitio desde cero al año siguiente es mayor que la diferencia que ahorraste al principio, y además perdiste doce meses de presencia en línea que no rindieron. Esto no significa que lo más caro sea mejor: significa que la pregunta correcta no es cuánto cuesta, sino qué recibes y qué pasa después.

Cómo pedir una cotización que puedas comparar

Si mandas el mismo correo a tres proveedores con la misma información, las respuestas se vuelven comparables. Incluye cuántas secciones necesitas y cuáles, si tienes los textos y las fotos o no, si necesitas vender en línea y con qué medios de pago, si tienes dominio y hosting o hay que contratarlos, y para cuándo lo necesitas. Con esos cinco datos, cualquier proveedor serio puede darte un precio cerrado en vez de un rango. Y si alguien te entrega una cifra sin hacerte ninguna pregunta de vuelta, esa cifra no significa gran cosa.

Un ejemplo concreto de dos propuestas del mismo monto

Supongamos dos cotizaciones de $450.000 para el mismo negocio. La primera incluye siete secciones con diseño a medida, textos redactados por la agencia, panel de administración, marcha blanca de un mes y traspaso de todos los accesos al final. La segunda incluye doce secciones, plantilla adaptada, textos por cuenta del cliente, sin panel de edición y con hosting a nombre del proveedor.

La segunda ofrece casi el doble de secciones por el mismo precio, y es la que suele ganar la comparación cuando se mira solo el número. Pero en la primera puedes editar tu propio contenido, sabes que el sitio es tuyo y no tienes que escribir doce textos que probablemente nunca escribirás. Las secciones vacías no sirven de nada. Comparar por cantidad es la forma más rápida de elegir mal.

¿Es normal pagar un anticipo?

Sí. Lo habitual en Chile es entre 40% y 50% al inicio y el saldo contra entrega. Algunos proyectos largos se dividen en tres pagos por etapa. Lo que no es habitual es pagar el 100% por adelantado.

¿Conviene pagar por un sitio con mensualidad en vez de un pago único?

Depende de a nombre de quién queda el sitio. Si la mensualidad incluye hosting, soporte y mejoras, y tú puedes llevarte el sitio cuando quieras, es un modelo razonable. Si al dejar de pagar el sitio se apaga y no te llevas nada, estás arrendando, no comprando, y eso debería estar claro desde el primer día.

¿Por qué una tienda online cuesta tanto más que un sitio informativo?

Porque son proyectos distintos. Un ecommerce necesita catálogo, carro de compra, medios de pago, cálculo de despacho, control de stock y un panel bastante más complejo. El plazo también se dobla: entre 4 y 8 semanas frente a 2 o 3 de un sitio informativo.


¿Te gustó? ¡Compártelo en tus redes!

Sigue leyendo

Redes Sociales

Escríbenos

+56

¿Con quién deseas hablar?

¿Cómo te podemos ayudar? ¡Escríbenos!

Claudio IA ● Vendedor virtual · En línea

Para comenzar, cuéntanos tu nombre y tu WhatsApp 📱 Te enviaremos un código para verificarlo.